La terapia es un camino de crecimiento

La terapia es un camino de crecimiento.

La primera etapa es la de la partida del viaje: el paciente decide acudir en demanda de ayuda para superar una crisis o enfermedad de algún tipo.

En terapia se cruza un umbral que consiste en una decisión voluntaria y consciente de querer mirar hacia dentro y entregarse a la búsqueda de otra manera de ser. A lo largo del camino el paciente descubre introyectos, recoge proyecciones e integra polaridades.

Al final del camino le espera el redescubrimiento de sí mismo pues las fuerzas buscadas y ganadas han estado siempre dentro de su corazón.

martes, 2 de diciembre de 2014

Terapia sistemica/familiar en Jaén


           TERAPIA SISTEMICO CONSTRUCTIVISTA: 

      Este modelo aporta herramientas de intervención eficaces para tratar las diferentes problemáticas o patologías que puedan surgir en el contexto familiar o de algunos de sus miembros, que se pueden presentar en las diferentes fases de la vida. 

      La terapia sistemica constructivista surge en la segunda mitad del S.XX del encuentro de varios estudios y descubrimientos que suponen un nuevo paradigma para las ciencias naturales y sociales; el enfoque Sistémico. La motivación de buscar un nuevo modelo teórico y de intervención en psicología nace de las investigaciones sobre las patologías severas (esquizofrenia, anorexia, bulimia, adicciones…) donde las terapias tradicionales no conseguían resolver los problemas.  Esto produjo la necesidad de efectuar una abstracción en el pensamiento de los terapeutas, que comenzaron a entender la comunicación humana y los sistemas (personas, parejas, familias, etcétera) como organismos estructurados, donde el todo era más que la suma simple de sus componentes, y donde la sintomatología individual era una parte del patrón comunicacional del sistema. 

   Esta nueva forma de entender la Familia provocó el desplazamiento de una visión intrapsíquica a un abordaje relacional, que facilitó la emergencia de fenómenos nuevos (que siempre estuvieron ahí y sin embargo pasaban desapercibidos) necesarios para comprender y elaborar técnicas de intervención para tratar las problemáticas que provocan el sufrimiento de las familias, o de alguno de sus miembros, en las diferentes fases de la vida propias a su evolución, así como las dificultades relacionadas con la pertenencia a sistemas sociales (empresa, institución…) de características patológicas.

viernes, 9 de mayo de 2014

LA ENVIDIA




SUPERAR LA ENVIDIA


     La envidia es una emoción que todos hemos sentido en alguna que otra ocasión. Sentir envidia no tiene por qué ser negativo, pues ante esta emoción se nos presenta una oportunidad de crecimiento personal y de mejora de nuestra autoestima.

    Cuenta la leyenda que una serpiente vio a una luciérnaga y la empezó a perseguir. Esta huía con miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día, y la serpiente no desistió; dos días, y la víbora seguía tras ella. En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacer tres preguntas?
- No acostumbro, pero como te voy a devorar, pregunta- respondió la serpiente.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimentaría?- preguntó la luciérnaga.
- No.
- ¿Te hice algún daño?
- No.
- Entonces, ¿por qué quieres devorarme?
- Porque no soporto verte brillar.
    La palabra envidia proviene del latín “invidere”: mirar con malos ojos. Todos la reconocemos. Nadie es ajeno a ella. Cuando nos miramos en el espejo de la envidia siempre nos parece que los demás tienen, o son más que nosotros y nos sentimos frustrados.
Decía Ovidio: “La envidia hace parecer más abundantes las mieses de los campos ajenos y más rico en leche el rebaño del vecino”.
Nos hace desear no ser quienes somos y que el otro no sea quien es o no tenga lo que tiene. ¿Cómo detectamos la envidia? Es un dolor concebido en el pecho o una especie de encogimiento del espíritu debido al bien y a la prosperidad de otro. En este encogimiento hay una herida que produce dolor y tristeza.

UN ESPEJO DEFORMANTE
La envidia se asienta en la inseguridad causada por el desconocimiento del propio potencial y cualidades. Al no conocernos, no nos valoramos y construimos una autoestima deficiente. Esta falta de confianza nos mueve a compararnos constantemente con los demás. Y siempre habrá alguien más alto, más rápido, más inteligente, más culto más bondadoso y con más dones que nosotros. El espejo de la envidia siempre nos muestra nuestra incapacidad.
Una cosa es sentir envidia y otra permitir que la envidia dirija nuestra vida. Cuando no aprendemos a canalizar la envidia de forma ecológica e inteligente, la envidia se convierte en contaminante y destructiva. No sólo para los demás sino, y muy especialmente, para nosotros mismos.
¿Cuándo aparece la envidia? Cuando otra persona sobresale y se cree que no se lo merece, cuando se siente amenazado su estatus.
El envidioso siempre lleva una máscara puesta porque socialmente, la envidia no está bien vista y mostrarla sería motivo de vergüenza. Así, finge y reprime la ira, la indignación y la frustración que le provocan los éxitos y bienes conseguidos por el otro. El descontento y su propia infelicidad son sus consecuencias.
La energía de la envidia intenta destruir a la persona envidiada minimizando sus logros, minando su prestigio, contaminando en forma de rumores, murmuración o medias verdades, mintiendo o menospreciando al otro. La envidia se convierte patológica cuando desaparece cualquier forma de generosidad y aflora la insatisfacción y la amargura; cuando uno deja de sentir alegría por las cosas buenas y siente una “alegría insana” por los males que afligen al otro.

COMO RECICLAR LA EMOCIÓN.

- Dar nombre a la emoción, para esto se requiere valor y honestidad y es el primer paso para gestionar la envidia creativa.
- Traducir la envidia: ¿Qué me dice la envidia acerca de cómo me relaciono conmigo mismo? ¿Qué me dice acerca de cómo me relaciono con los demás? ¿Qué me dice sobre mi proyecto de vida?
Cuando hayas identificado las informaciones de la envidia, elige tres puntos de trabajo. Por ejemplo, “mejorar mi autoconocimiento y detectar diez puntos fuertes”, “mejorar la conducta generosa reconociendo y expresando a diario lo que me agrada de los demás y de mí” y “dejar de compararme constantemente con los demás”.
Finalmente debes diseñar un plan con objetivos concretos para trabajar las líneas de mejora detectadas.
Centrarse en el crecimiento personal es más laborioso y lento que otras medidas, pero este trabajo de autoconocimiento irá repercutiendo progresivamente en la mejora de la autoestima. Centrarte en tu propia mejora personal. Si inviertes la energía emocional e intelectual en el cumplimiento de tu proyecto de vida y en la mejora de tu mundo, no dejarás espacio, ni tiempo, ni energía disponible para la construcción de la envidia. Porque toda la energía que se dirige a crear no se dirige a destruir. Elegir está en tus manos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El arquetipo materno, la urdimbre constitutiva y la reprogresión.



La importancia de la relación prImigenia, de la simbiosis madre-niño: la urdimbre constitutiva. El ser humano nace más inmaduro que ningún otro ser, tanto en sus sistemas enzimáticos e inmunitarios como en el desarrollo de su sistema nervioso. Esa vulnerabilidad extrema y la dependencia materna que supone es lo que le capacita para su extraordinario desarrollo posterior.
“Puesto que en la fase más temprana del desarrollo del hombre están íntimamente vinculados el factor amoroso y el cognoscitivo, el desarrollo del yo y la relación con el prójimo, la relación primigenia con la madre está, en este sentido, preñada de destino” (Erich Neumann). Todas las culturas primitivas han rendido culto a la Gran Madre, concebida como un principio femenino donadora de vida, otorgadora de amor y de la plenitud de la existencia, y dotada de la sabiduría y conocimiento supremos.
En efecto, el hombre ha sentido siempre que de una relación primigenia  positiva dependía su cualidad más preciosa: la seguridad de su “Yo”, es decir la coherencia y plasticidad de ese centro de la persona gracias a la cual puede aceptar la adversidad, el dolor, integrar las experiencias ingratas con las gratas, formar con todas ellas un núcleo de vivencias rico y positivo, creador. Y, además, relacionarse armoniosa y amorosamente con los otros, y consigo mismo funcionando como unidad capaz de restablecer el equilibrio perdido por la enfermedad o cualquier otra circunstancia. Así, a través de las crisis se fortalece. Así, las crisis de la vida se van desarrollando sobre un fondo de seguridad que permite su integración sucesiva.
Es ahí donde alcanza su máxima importancia la ternura materna.  Esa madre que acaricia olvidada del tiempo, de su transcurrir, parece que espera que algo se entreabra y despliegue. Es como aguardar que las cosas se revelen en su esencia. Es una evocación de la lentitud de todo crecimiento. En la ternura y la caricia, la intencionalidad del hombre, el tono de su ser y de sus músculos se solidarizan con el ritmo profundo que renueva las células, los materiales de la vida, con un tiempo biológico, lento, calmoso. Por eso la caricia materna calma el dolor de golpe mejor que ningún analgésico; sabe de antemano, que aquello va a pasar, que la herida y el daño arrastrados por el fluir de la vida van a ser reparados.
Ese ritmo lento de la ternura es el mismo de la llamada “translaboración” en psicoterapia. El paciente percibe no sólo que alguien toma cuidado de él sino, además, que alguien espera, con confianza, que se cure. Reaparece pues, la confianza básica, primigenia, la de la urdimbre constitutiva.
El etólogo Kortlandt, al estudiar la jerarquización de los instintos, ha denominado “reprogresión”, es decir, la capacidad de progresar previa una regresión a etapas menos diferenciadas en el desarrollo. El cormorán, como el hombre, aspira a ser independiente, a madurar como sujeto autónomo. Esto lo consigue después de cinco etapas, cinco saltos del nido. Al inicio de cada salto, el cormorán retrocede a modos de actuar más infantiles, menos organizados de conducta, para después progresar, es decir, volverse más independiente y autónomo.
 Del mismo modo, el individuo para llegar a su ser verdadero tiene que descubrir la fuerza, intensidad y complejidad de sus pulsiones.  El organismo tiene un mecanismo para reaccionar a la enfermedad y el trauma produciendo una regresión de los tejidos a fases indiferenciadas del desarrollo para reencontrar una capacidad regenerativa. Sin esa facultad de volver a una fase embrionaria el organismo perdería uno de sus más importantes mecanismos de seguridad. Acaso la función biológica de la emoción sea la de mantener al hombre en sempiterna posibilidad de inmadurez, es decir, de reprogresión. Volver atrás para tomar fuerzas y sanar…
Rof Carballo “Violencia y ternura”.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Karen Horney

Karen Horney (1885-1952)

         Primera analista de Perls y una de las personas que más influencia tuvo sobre él, por más que no la cita tan explícitamente como, por ejemplo, a Reich: "De Horney recibí compromiso humano sin terminología complicada".

          K. Horney empieza a publicar tras su huida de Alemania a Estados Unidos. Su primera obra "La personalidad neurótica de nuestro tiempo" (1937) hace una amplia interpretación cultural de la neurosis; en sus palabras resuenan conceptos similares a los que luego utilizará Fritz. "Existen dos características de la neurosis: primero cierta rigidez en las reacciones y segundo, una estimable discrepancia entre las capacidades del individuo y sus realizaciones... Por "rigidez de reacciones" entendemos la ausencia de flexibilidad que no permite reaccionar de diversa manera frente a diferentes situaciones".

            En su segundo libro "El nuevo psicoanálisis" (1939), se opone abiertamente a la orientación biológica de Freud, como antes habían hecho Adler, Jung y Rank. Estas dos obras provocaron el enojo de los círculos psicoanalíticos, acusando a Horney de superficial, de haber abandonado el fundamento real del psicoanálisis, de ser partidaria de Adler, etc., sin que se tomaran en cuenta sus aportaciones para la mejora de los métodos psicoterapéuticos.

Entre sus aportaciones destaca la importancia dada a la situación presente del paciente, no solo acentuando la situación psicoanalítica inmediata (como Ferenczi o Reich) sino explorando la situación general de su vida, lo cual aproxima al punto de vista adleriano, aunque Horney le dio igual importancia a la voluntad de poder que a la necesidad neurótica de amor, resaltando el aspecto enfermizo de ambas búsquedas. Igual que Adler analizaba las finalidades de la neurosis, K. Horney afirma que el paciente está enfermo no solo por lo que le sucedió en el pasado sino también porque, al luchar contra ello, se fija metas que le conducen a tratar de alcanzar falsos valores. Definió la noción de "imagen idealizada" que se convierte en el "yo idealizado": "Y este yo idealizado es más real que su verdadero yo, no solo porque es más atractivo, sino porque responde a sus necesidades apremiantes". En "esta búsqueda de gloria", la persona pierde el centro, cambia "ser por parecer" en una especie de pacto con el diablo (obtener poder ilimitado a cambio de vender su alma): "Hablando en términos simbólicos, el camino fácil a la gloria infinita es inevitablemente el camino a un infierno interior de autodesprecio y autotormento. Al tomar dicho camino, el individuo pierde realmente su alma, su verdadero yo".
          Como vio Karen Horney, las perturbaciones emocionales originadas en el pasado ahora son mantenidas por una falsa identidad. Si una persona puede llegar a entender cómo en este preciso instante está enterrando su verdadero sí mismo, puede liberarse. Naranjo, 1990.

           Karen Horney habla de la "tendencia al debiera": Los dictados interiores comprenden todo lo que el neurótico debiera hacer, ser, sentir, saber, y los tabúes de todo lo que no debiera ser... Se dice inconscientemente: Olvida la despreciada criatura que realmente eres, lo que importa es ser este ser idealizado. Debes soportar todo, entender todo, gustar todo, ser siempre fecundo... A esto lo llamo "la tiranía del debiera".( Neurosis y Madurez).

viernes, 6 de diciembre de 2013

Neurosis obsesiva en el mundo animal: la pata Martina

 
 
 
 
    
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Las ritualizaciones propias de la neurosis obsesiva están presentes en los animales.  El gran etólogo Lorenz tenía un pato gris, Martina, que le seguía a todas partes. Se había acostumbrado a acompañar a su amo al dormitorio, venciendo los obstáculos que significaban los diversos escalones que para ello tenía que franquear. Estos patos son muy asustadizos, sobre todo cuando se intenta cogerlos con las manos. Antes de subir la escalera, Martina se encontró de pronto, al pasar la puerta de entrada, con una gran ventana que le produjo un sobresalto. Atraída por la claridad, se dirigió hacia ella directamente en lugar de seguir a su amo, permaneció allí unos momentos, y sólo una vez que se hubo tranquilizado volvió junto a los pies de Lorenz y le siguió sumisa al piso superior. Este ritual volvió a repetirse en días sucesivos pero con una pequeña diferencia: Martina ya no necesitaba ir directamente a la ventana, sino iniciar el camino hacia ella y, después torcer en ángulo recto al lugar donde le esperaba su amo. Así quedó establecida la cómica costumbre de, una vez franqueada la puerta, hacer su recorrido en ángulo, iniciando la marcha hacia la ventana, pero sin llegar hasta ella.
 
 
 
Un día Lorenz, atareado, se olvidó de Martina, y era ya  noche cerrada cuando recordó que tenía que llevarla al dormitorio. Fue a buscarla y, en efecto, asustada, le siguió directamente a la escalera sin hacer el acostumbrado recorrido en ángulo recto. El miedo le hacía escoger ahora el camino más corto, pero, apenas había comenzado a subir los escalones, pareció acordarse de algo. Alargó el cuello y levantó las alas como para iniciar el vuelo, ambos signos en los patos de gran terror. Al mismo tiempo lanzó un graznido de alarma, y en poco estuvo que iniciara el vuelo. Se contuvo, dio media vuelta, descendió apresuradamente los cinco escalones que había subido ya, y como alguien que tiene que cumplir un deber que ha omitido, hizo el recorrido hasta la ventana y volvió de nuevo a subir. Una vez llegada al quinto escalón se detuvo, sacudió las alas e hizo el saludo típico de los patos cuando se han tranquilizado después de haber pasado un gran susto.
 
La excelente Martina había calmado su angustia exactamente igual que un enfermo obsesivo que ha olvidado un día descubrirse al pasar delante de una iglesia, y que, angustiado por no haberlo hecho, vuelve sobre sus pasos para hacer la maniobra ritual, sin la cual no hubiera podido seguir adelante.
 
El camino para Martina era una protección, dice Rof Carballo, que es el que relata este episodio de la vida de Lorenz en su libro "Violencia y ternura". No es lo habitual en los patos tener que subir escaleras detrás de un etólogo para ir a dormir. El mundo habitual del animal es así violentado y por ello toda costumbre adquirida en medio de la ansiedad que lo inusitado produce, tiene un efecto tranquilizador. Martina queda improntada al camino en ángulo recto, como una ampliación de su máximo tranquilizador, el propio Lorenz.
 
El hábito se convierte así en una ampliación del mundo maternal, protector. De todos es sabido la forma en que los niños se aferran a sus hábitos, y el propio Lorenz nos recuerda que los niños no toleran, cuando se les repite por enésima vez el cuento de Caperucita, que se haga la más mínima modificación al relato. Aunque sería fácil demostrar que el niño soporta tanto mejor estas variaciones y hasta llega a complacerse en ellas cuanto más protegido se siente por los mayores.

jueves, 4 de julio de 2013

Lograr el autosoporte, convertirnos en vertebrados.

       “El objetivo de la terapia es crear el apoyo necesario para permitir que reorganicemos y re-encaucemos nuestra energía” (Perls, 1994)

       “Una postura erguida es el principal soporte. Todo lo adquirido, lo realmente aprendido es soporte. Todo lo indigestado, no lo es” (Perls, 1994). Laura Perls nos dice que todo aprendizaje, verdaderamente asimilado es autosoporte, y todo lo indigestado no lo es. Lo asimilado es parte del Yo, y lo indigestado se comporta como no yo. Algunos ejemplos típicos de asuntos indigestos pueden estar representados por las conductas postergadoras, las defensas para no sentir, la irresponsabilidad de no reconocer como propias algunas realidades, o ideas moralistas con que vivimos solo porque fueron dictadas por alguna autoridades, el miedo a la expresión de las necesidades, la evitación o perder la individualidad por los deseos de pertenencia, hasta la fijación en algunas conductas son recursos que ofrecen una asistencia, pero que no permiten el desarrollo de las potencialidades humanas, es decir, son limitadoras.

       Cuando estas conductas que no representan un autosoporte se configuran de tal manera en la vida de la persona, que le impiden satisfacer una necesidad  específica, crea una crisis existencial debido a que no encuentra recursos propios para salir adelante. Esta crisis se manifiesta como estados típicos de ansiedad, nerviosismo, preocupación constante, enfermedades físicas y diversas manifestaciones que agravan aún más la situación del paciente, ante el medio con el que no puede contactar para su satisfacción. Es el momento en el que el paciente se expresa y solicita ayuda, dicho en otras palabras acude a terapia.

        El apoyo terapéutico sirve para recuperar la confianza en uno mismo. Recuperar la fe en las propias capacidades solo es posible con un buen apoyo terapéutico. El terapeuta necesita estar atento a cuidar la graduación del experimento en el paciente. No se trata de resolverle los problemas, no se trata de aconsejarle o de decirle lo que tiene que hacer; esto, lo único que haría sería aumentarle más su falta de confianza en sus propios recursos. En eso consiste la terapia, en su aprendizaje.

 
       Carl Jung se refiere a esta falta de soporte al interpretar el sueño de un paciente en el que aparecía un cangrejo gigante. Cuando los seres humanos se pasan la vida haciendo la voluntad de otros, podrían ser comparados a los cangrejos. El cangrejo es una criatura que tiene un esqueleto fuera. Por dentro es blando. En el momento en que el hombre se siente inspirado a hacer su propia voluntad se transforma en vertebrado, una criatura con el esqueleto adentro. De pronto tiene espina dorsal. En nuestra sociedad, muy pocos evolucionan del estado de cangrejo al de vertebrado, porque nos acostumbramos a hacer la voluntad de otros desde el momento en que nacemos. Cuando luchamos para vencer el hábito de derrota, cuando nos decidimos a luchar por ser nosotros mismos nos convertimos en vertebrados.

martes, 11 de junio de 2013

Curso de Mindfulness en el Colegio de Médicos de Jaén dirigido por la psicóloga Maria Paz Enríquez.

                             

                           Mindfulness o Atención Plena en la práctica clínica

                            
El mindfulness es una técnica de meditación que se está aplicando actualmente, no sólo por los psicólogos como instrumento terapéutico, sino en grupos de pacientes con dolencias orgánicas. Permite crear un tiempo en que todo el hacer se detiene. Enseña a entrar en estados de profundo relajamiento restaurando el cuerpo y la mente, logrando encontrar nuestro equilibrio y mantenerlo lo mejor posible pese a los problemas, el estrés o la enfermedad.
Consiste en centrar la  atención con plena conciencia a lo que sucede en el momento presente sin juzgarlo, conectando con su respiración y procurando no interferir ni valorar lo que siente o percibe.

 Se trata de aprender a autoobservarnos, a contemplar con serenidad todo cuanto ocurre dentro de nosotros, sensaciones físicas, emociones, pensamientos que acudan a nuestra mente, ser conscientes de todo ello, experimentarlo sin juzgarlo y seguir serenamente centrados en la respiración. El estado meditativo es distinto del estado de relajación o sueño, pues en la meditación se produce un incremento en el nivel de alerta en lugar de una reducción, ganando en claridad mental.

Vicente Simón, psiquiatra y catedrático de psicobiología de la Universidad de Valencia Como dicey experto en la neurobiología del mindfulness, afirma que esta técnica, según los últimos estudios científicos, puede modificar el cerebro. Cuando nuestra mente no está ocupada en una tarea concreta se dedica a producir de manera continua pensamientos mediante redes neuronales localizadas en las zonas mediales de la corteza prefrontal. Ese ajetreo cerebral continuo tiene la finalidad de prever lo que va a suceder para planificar mejor nuestra conducta, pero nos hace vivir permanentemente en el futuro viviendo para lo que ha de pasar y dejando de vivir el momento presente. Cuando dedicamos nuestra atención a lo que está ocurriendo ahora, decrece la actividad de esas zonas cerebrales  y entrar en juego otras zonas situadas más lateralmente en el cerebro. El Dr Jon Zabat-Zinn fue quien comenzó a aplicar esta meditación para aliviar el sufrimiento de pacientes crónicamente estresados por razones médicas o psicológicas y padecer ansiedad, depresión o insomnio. El mindfulness activa zonas cerebrales responsables de la modulación del miedo y por ello contribuye a la reducción de la ansiedad. Facilita los estados de ánimo positivos pues aumenta la actividad del hemisferio cerebral izquierdo y nos ayuda sentirnos más dueños de la situación que estamos viviendo.
A lo largo de 6 sesiones los asistentes al curso podrán iniciarse en esta técnica de meditación con los siguientes objetivos:
- Aprender a relajarse.
-Aprender a manejarse mejor en situaciones de estrés y de ansiedad.
- Mejorar la atención a sus sensaciones y emociones conectando así mente y cuerpo.
Multitud de estudios clínicos basados en la aplicación de esta técnica a pacientes con toda clase de problemas orgánicos dejan constancia de los beneficios de la práctica de la meditación mindfulness.
Información sobre el curso de Mindfulness que impartiré en el Colegio de Médicos de Jaén el próximo mes de Octubre.