La terapia es un camino de crecimiento

La terapia es un camino de crecimiento.

La primera etapa es la de la partida del viaje: el paciente decide acudir en demanda de ayuda para superar una crisis o enfermedad de algún tipo.

En terapia se cruza un umbral que consiste en una decisión voluntaria y consciente de querer mirar hacia dentro y entregarse a la búsqueda de otra manera de ser. A lo largo del camino el paciente descubre introyectos, recoge proyecciones e integra polaridades.

Al final del camino le espera el redescubrimiento de sí mismo pues las fuerzas buscadas y ganadas han estado siempre dentro de su corazón.

viernes, 28 de agosto de 2015

Terapia de Grupo


    La terapia grupal gestáltica trabaja con la problemática de los diferentes miembros del grupo. Se pueden abordar situaciones individuales que crean conflicto y trabajarlas dentro del grupo. Estas situaciones tienen un eco en el resto de las personas movilizando a cada una diferentes emociones y escenas de su vida.
      Cada individuo, cada familia construye su forma de ver e interpretar la vida, lo cuál ayuda a crecer y avanzar pero también nos limita. Prejuicios, temores, experiencias positivas o negativas de nuestros mayores, forman parte de nuestro bagaje hasta el punto de no ser capaces de discernir qué es nuestro personal o qué es un modelo heredado que nos condiciona y reduce nuestra capacidad de elegir.
    La terapia grupal crea un nuevo campo en el que cada individuo comienza un nuevo aprendizaje. Aprende a relacionarse con otros de forma diferente a cómo lo hacía anteriormente pues puede comprobar que muchas de las cosas que le afectan le pasa también a las demás personas gracias al espacio creado en que los participantes comparten sus percepciones, sentimientos, su forma de ver la vida. Así, puede darse cuenta de hasta qué punto estaba condicionado por la forma en que se relacionaba con su familia y su entorno anterior.

    Por otro lado se trabajan también las dinámicas y movimientos que acontecen y que tienen que ver con las relaciones que se establecen entre los participantes.

     La psicoterapia grupal se centra más en lo relacional y resulta más adecuada para aquellas personas que tienen dificultades en sus relaciones sociales. El grupo facilita la identificación emocional con la problemática de los demás y consigue la apertura al propio mundo interno.

     Dependiendo de la problemática se recomienda una o la otra, aunque es muy enriquecedor pasar por las dos experiencias, bien simultáneamente, bien alternativamente.

    Tanto la psicoterapia individual como la terapia grupal fomenta procesos creativos a la hora de responder a las diferentes situaciones cambiantes de la vida.
    También se familiariza con nuevas formas de resolución de problemas, representadas por las personas reales que están en la misma situación que él.
.    El encuentro es facilitado por el terapeuta que aporta teoría y técnicas terapéuticas, y ayuda para que el contenido de las sesiones pueda ser usado constructivamente. A su vez, protege a los participantes moderando el encuentro y evitando posibles reacciones excesivas o una selección incompatible.

FrecuenciaSemanalParticipantes:  Máximo 11 personas. Mensualidad:  90 euros (se pagan por adelantado al inicio de cada mes)
Duración: 2 horas.

miércoles, 8 de julio de 2015


Curso Septiembre 2015

"Tiempo para meditar".  

MEDITAR EN GRUPO  es crear un tiempo compartido en que todo el hacer se detiene. Un tiempo en el que aprendemos a entrar en estados profundos de relajamiento, restaurando  cuerpo y  mente, y recobrando el equilibrio.

Mediante la Meditación Mindfulness introducimos  en nuestras vidas  la escucha y el reposo como forma de recarga de  energía, al tiempo que realizamos  una búsqueda interior  para ampliar nuestra conciencia mediante la observación reposada de lo que nos está ocurriendo: reacciones fisiológicas,  emociones y pensamientos.

Tiempo para meditar es abrir un espacio de escucha interior,  y un espacio externo de comunicación con los integrantes del grupo que nos permita aprender acerca de nuestras emociones favoreciendo el crecimiento personal.

Organizado por Mª Paz Enríquez Fernández, Psicóloga, Terapeuta Gestalt y Sistémica.

Lugar de celebración: Carmelo Torres 7-B, bajo, Jaén.
Horario los siguientes miércoles de 19,00 a 20,30 horas:  9 y 23 de Septiembre;  7 y 21 de Octubre; 4 y 18 de Noviembre;  3 y 17 de Diciembre.

Precio del curso: 90 euros. Para formalizar la inscripción hay que ingresar dicho importe en la cuenta de La Caixa 2100 2473 93 0210014410 haciendo constar el nombre completo y el concepto "Curso Meditación". Plazas limitadas.
Información y reservas: 
                                        -    Llamar al 616454281

-       o escribir a pazenriquezf@yahoo.es

jueves, 1 de enero de 2015

Todo aquel interesado en su desarrollo personal es un alquimista que persigue la transformación interior.


                                   
Proceso de individuación (Jung)/ proceso de integración (Gestalt).
                                      
                         


A lo largo de la vida vamos creciendo interiormente, superando conflictos, madurando. Es un proceso de transformación continuo que Carl Jung denomina INDIVIDUACION, y la Gestalt INTEGRACIÓN, y se traduce en una serie experiencias psíquicas que hay que atravesar y superar.

Cuando se producen bloqueos y ese proceso de transformación no puede completarse la persona queda bloqueada en la neurosis. El trabajo conjunto de terapeuta y paciente permite superar estos bloqueos que obstaculizan ese desarrollo natural de la vida psíquica. Así, en el proceso terapéutico son directamente observables esos fenómenos en los pacientes conforme avanzan hacia la integración de las partes rechazadas o negadas de sí mismos que la terapia propicia.

Poder identificar las fases de ese proceso ayuda al paciente a aventurarse en ese proceso de cambio sin temor a la tormenta emocional que suele acompañar a todo proceso de cambio. Carl Jung se dio cuenta del paralelismo existente entre los fenómenos que se producen en el paciente cuando está atravesando ese proceso de desbloqueo y transformación y los que observaban los alquimistas cuando buscaban en sus laboratorios la piedra filosofal. A primera vista este proceso psicológico y la pseudo-química de la alquimia no parecen tener nada que ver, pero en los dos procesos se atraviesa por las mismas fases:

Nigredo La inmersión en la materia prima que, mediante una serie de operaciones, se transformará en "Oro Filosofal" Para Jung esta primera fase corresponde a la integración del aspecto "oscuro" de la psique humana, esto es, de todas aquellas emociones, intuiciones, percepciones y pensamientos que se han rechazado a lo largo de la vida por considerarlos inapropiados o defectos indeseables en el vivir del día a día con sus actividades cotidianas.

La Albedo El siguiente paso es la integración consciente. El ser humano, tanto física como psíquicamente, es un conglomerado de opuestos. Sucede en la oscuridad, a veces en la depresión más profunda es donde nace la personalidad nueva. Cuando uno está al cabo de sus fuerzas y deja de luchar, en ese momento tiene lugar la conjunctio, y se resuelve el conflicto interno. "Los participantes en la "boda alquímica"se trata de una íntima unión de los componentes de nuestra propia personalidad. A lo que se alude es a una unificación de los contrarios internos en el Sí-Mismo". En esta etapa es frecuente que el paciente sueñe con bodas, embarazos o niños recién nacidos.

La Rubedo La última etapa de la Alquimia es la "Rubedo" , donde se alcanza el "cuerpo de diamante". Es el logro de la integración.

Desde el punto de mira de la Gestalt se parte en ese proceso de un estado en el que los síntomas característicos son la percepción distorsionada de la realidad, angustia, somatizaciones, conductas negativas consigo mismo, aislamiento o insatisfacción.

Los cinco estratos a atravesar son los siguientes:

El estrato falso en el que interpretamos ser aquello que no somos.

El estrato fóbico en el que nos volvemos evitativos: “ no debo sentir tal cosa o de tal manera”.

El impasse: en este estrato se produce la sensación de estar atascado, de no estar vivo.

Estado implosivo: la energía está inmovilizada, es la fase de paralización causada por la represión de todo lo afectivo.

Estrato explosivo: la energía retenida rompe las barreras e inunda a la persona dándole sensación de angustia y miedo en un principio, para después transformarse en una sensación de vida nueva y plenitud, como de ocupar mayor espacio en el mundo.

En cualquiera de esas fases el proceso se puede bloquear a causa de la angustia que se experimenta lo que hace que muchos la detengan y vuelvan al estrato fóbico-evitativo. La integración es un proceso que nos lleva a la maduración, pero que solemos impedir activamente levantando barreras emocionales y desensibilizándonos. Proceso alquímico, proceso gestáltico, son 2 formas diferentes de describir el proceso terapéutico.

martes, 2 de diciembre de 2014

Terapia sistemica/familiar en Jaén


           TERAPIA SISTEMICO CONSTRUCTIVISTA: 

      Este modelo aporta herramientas de intervención eficaces para tratar las diferentes problemáticas o patologías que puedan surgir en el contexto familiar o de algunos de sus miembros, que se pueden presentar en las diferentes fases de la vida. 

      La terapia sistemica constructivista surge en la segunda mitad del S.XX del encuentro de varios estudios y descubrimientos que suponen un nuevo paradigma para las ciencias naturales y sociales; el enfoque Sistémico. La motivación de buscar un nuevo modelo teórico y de intervención en psicología nace de las investigaciones sobre las patologías severas (esquizofrenia, anorexia, bulimia, adicciones…) donde las terapias tradicionales no conseguían resolver los problemas.  Esto produjo la necesidad de efectuar una abstracción en el pensamiento de los terapeutas, que comenzaron a entender la comunicación humana y los sistemas (personas, parejas, familias, etcétera) como organismos estructurados, donde el todo era más que la suma simple de sus componentes, y donde la sintomatología individual era una parte del patrón comunicacional del sistema. 

   Esta nueva forma de entender la Familia provocó el desplazamiento de una visión intrapsíquica a un abordaje relacional, que facilitó la emergencia de fenómenos nuevos (que siempre estuvieron ahí y sin embargo pasaban desapercibidos) necesarios para comprender y elaborar técnicas de intervención para tratar las problemáticas que provocan el sufrimiento de las familias, o de alguno de sus miembros, en las diferentes fases de la vida propias a su evolución, así como las dificultades relacionadas con la pertenencia a sistemas sociales (empresa, institución…) de características patológicas.

viernes, 9 de mayo de 2014

LA ENVIDIA




SUPERAR LA ENVIDIA


     La envidia es una emoción que todos hemos sentido en alguna que otra ocasión. Sentir envidia no tiene por qué ser negativo, pues ante esta emoción se nos presenta una oportunidad de crecimiento personal y de mejora de nuestra autoestima.

    Cuenta la leyenda que una serpiente vio a una luciérnaga y la empezó a perseguir. Esta huía con miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día, y la serpiente no desistió; dos días, y la víbora seguía tras ella. En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
- ¿Puedo hacer tres preguntas?
- No acostumbro, pero como te voy a devorar, pregunta- respondió la serpiente.
- ¿Pertenezco a tu cadena alimentaría?- preguntó la luciérnaga.
- No.
- ¿Te hice algún daño?
- No.
- Entonces, ¿por qué quieres devorarme?
- Porque no soporto verte brillar.
    La palabra envidia proviene del latín “invidere”: mirar con malos ojos. Todos la reconocemos. Nadie es ajeno a ella. Cuando nos miramos en el espejo de la envidia siempre nos parece que los demás tienen, o son más que nosotros y nos sentimos frustrados.
Decía Ovidio: “La envidia hace parecer más abundantes las mieses de los campos ajenos y más rico en leche el rebaño del vecino”.
Nos hace desear no ser quienes somos y que el otro no sea quien es o no tenga lo que tiene. ¿Cómo detectamos la envidia? Es un dolor concebido en el pecho o una especie de encogimiento del espíritu debido al bien y a la prosperidad de otro. En este encogimiento hay una herida que produce dolor y tristeza.

UN ESPEJO DEFORMANTE
La envidia se asienta en la inseguridad causada por el desconocimiento del propio potencial y cualidades. Al no conocernos, no nos valoramos y construimos una autoestima deficiente. Esta falta de confianza nos mueve a compararnos constantemente con los demás. Y siempre habrá alguien más alto, más rápido, más inteligente, más culto más bondadoso y con más dones que nosotros. El espejo de la envidia siempre nos muestra nuestra incapacidad.
Una cosa es sentir envidia y otra permitir que la envidia dirija nuestra vida. Cuando no aprendemos a canalizar la envidia de forma ecológica e inteligente, la envidia se convierte en contaminante y destructiva. No sólo para los demás sino, y muy especialmente, para nosotros mismos.
¿Cuándo aparece la envidia? Cuando otra persona sobresale y se cree que no se lo merece, cuando se siente amenazado su estatus.
El envidioso siempre lleva una máscara puesta porque socialmente, la envidia no está bien vista y mostrarla sería motivo de vergüenza. Así, finge y reprime la ira, la indignación y la frustración que le provocan los éxitos y bienes conseguidos por el otro. El descontento y su propia infelicidad son sus consecuencias.
La energía de la envidia intenta destruir a la persona envidiada minimizando sus logros, minando su prestigio, contaminando en forma de rumores, murmuración o medias verdades, mintiendo o menospreciando al otro. La envidia se convierte patológica cuando desaparece cualquier forma de generosidad y aflora la insatisfacción y la amargura; cuando uno deja de sentir alegría por las cosas buenas y siente una “alegría insana” por los males que afligen al otro.

COMO RECICLAR LA EMOCIÓN.

- Dar nombre a la emoción, para esto se requiere valor y honestidad y es el primer paso para gestionar la envidia creativa.
- Traducir la envidia: ¿Qué me dice la envidia acerca de cómo me relaciono conmigo mismo? ¿Qué me dice acerca de cómo me relaciono con los demás? ¿Qué me dice sobre mi proyecto de vida?
Cuando hayas identificado las informaciones de la envidia, elige tres puntos de trabajo. Por ejemplo, “mejorar mi autoconocimiento y detectar diez puntos fuertes”, “mejorar la conducta generosa reconociendo y expresando a diario lo que me agrada de los demás y de mí” y “dejar de compararme constantemente con los demás”.
Finalmente debes diseñar un plan con objetivos concretos para trabajar las líneas de mejora detectadas.
Centrarse en el crecimiento personal es más laborioso y lento que otras medidas, pero este trabajo de autoconocimiento irá repercutiendo progresivamente en la mejora de la autoestima. Centrarte en tu propia mejora personal. Si inviertes la energía emocional e intelectual en el cumplimiento de tu proyecto de vida y en la mejora de tu mundo, no dejarás espacio, ni tiempo, ni energía disponible para la construcción de la envidia. Porque toda la energía que se dirige a crear no se dirige a destruir. Elegir está en tus manos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El arquetipo materno, la urdimbre constitutiva y la reprogresión.



La importancia de la relación prImigenia, de la simbiosis madre-niño: la urdimbre constitutiva. El ser humano nace más inmaduro que ningún otro ser, tanto en sus sistemas enzimáticos e inmunitarios como en el desarrollo de su sistema nervioso. Esa vulnerabilidad extrema y la dependencia materna que supone es lo que le capacita para su extraordinario desarrollo posterior.
“Puesto que en la fase más temprana del desarrollo del hombre están íntimamente vinculados el factor amoroso y el cognoscitivo, el desarrollo del yo y la relación con el prójimo, la relación primigenia con la madre está, en este sentido, preñada de destino” (Erich Neumann). Todas las culturas primitivas han rendido culto a la Gran Madre, concebida como un principio femenino donadora de vida, otorgadora de amor y de la plenitud de la existencia, y dotada de la sabiduría y conocimiento supremos.
En efecto, el hombre ha sentido siempre que de una relación primigenia  positiva dependía su cualidad más preciosa: la seguridad de su “Yo”, es decir la coherencia y plasticidad de ese centro de la persona gracias a la cual puede aceptar la adversidad, el dolor, integrar las experiencias ingratas con las gratas, formar con todas ellas un núcleo de vivencias rico y positivo, creador. Y, además, relacionarse armoniosa y amorosamente con los otros, y consigo mismo funcionando como unidad capaz de restablecer el equilibrio perdido por la enfermedad o cualquier otra circunstancia. Así, a través de las crisis se fortalece. Así, las crisis de la vida se van desarrollando sobre un fondo de seguridad que permite su integración sucesiva.
Es ahí donde alcanza su máxima importancia la ternura materna.  Esa madre que acaricia olvidada del tiempo, de su transcurrir, parece que espera que algo se entreabra y despliegue. Es como aguardar que las cosas se revelen en su esencia. Es una evocación de la lentitud de todo crecimiento. En la ternura y la caricia, la intencionalidad del hombre, el tono de su ser y de sus músculos se solidarizan con el ritmo profundo que renueva las células, los materiales de la vida, con un tiempo biológico, lento, calmoso. Por eso la caricia materna calma el dolor de golpe mejor que ningún analgésico; sabe de antemano, que aquello va a pasar, que la herida y el daño arrastrados por el fluir de la vida van a ser reparados.
Ese ritmo lento de la ternura es el mismo de la llamada “translaboración” en psicoterapia. El paciente percibe no sólo que alguien toma cuidado de él sino, además, que alguien espera, con confianza, que se cure. Reaparece pues, la confianza básica, primigenia, la de la urdimbre constitutiva.
El etólogo Kortlandt, al estudiar la jerarquización de los instintos, ha denominado “reprogresión”, es decir, la capacidad de progresar previa una regresión a etapas menos diferenciadas en el desarrollo. El cormorán, como el hombre, aspira a ser independiente, a madurar como sujeto autónomo. Esto lo consigue después de cinco etapas, cinco saltos del nido. Al inicio de cada salto, el cormorán retrocede a modos de actuar más infantiles, menos organizados de conducta, para después progresar, es decir, volverse más independiente y autónomo.
 Del mismo modo, el individuo para llegar a su ser verdadero tiene que descubrir la fuerza, intensidad y complejidad de sus pulsiones.  El organismo tiene un mecanismo para reaccionar a la enfermedad y el trauma produciendo una regresión de los tejidos a fases indiferenciadas del desarrollo para reencontrar una capacidad regenerativa. Sin esa facultad de volver a una fase embrionaria el organismo perdería uno de sus más importantes mecanismos de seguridad. Acaso la función biológica de la emoción sea la de mantener al hombre en sempiterna posibilidad de inmadurez, es decir, de reprogresión. Volver atrás para tomar fuerzas y sanar…
Rof Carballo “Violencia y ternura”.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Karen Horney

Karen Horney (1885-1952)

         Primera analista de Perls y una de las personas que más influencia tuvo sobre él, por más que no la cita tan explícitamente como, por ejemplo, a Reich: "De Horney recibí compromiso humano sin terminología complicada".

          K. Horney empieza a publicar tras su huida de Alemania a Estados Unidos. Su primera obra "La personalidad neurótica de nuestro tiempo" (1937) hace una amplia interpretación cultural de la neurosis; en sus palabras resuenan conceptos similares a los que luego utilizará Fritz. "Existen dos características de la neurosis: primero cierta rigidez en las reacciones y segundo, una estimable discrepancia entre las capacidades del individuo y sus realizaciones... Por "rigidez de reacciones" entendemos la ausencia de flexibilidad que no permite reaccionar de diversa manera frente a diferentes situaciones".

            En su segundo libro "El nuevo psicoanálisis" (1939), se opone abiertamente a la orientación biológica de Freud, como antes habían hecho Adler, Jung y Rank. Estas dos obras provocaron el enojo de los círculos psicoanalíticos, acusando a Horney de superficial, de haber abandonado el fundamento real del psicoanálisis, de ser partidaria de Adler, etc., sin que se tomaran en cuenta sus aportaciones para la mejora de los métodos psicoterapéuticos.

Entre sus aportaciones destaca la importancia dada a la situación presente del paciente, no solo acentuando la situación psicoanalítica inmediata (como Ferenczi o Reich) sino explorando la situación general de su vida, lo cual aproxima al punto de vista adleriano, aunque Horney le dio igual importancia a la voluntad de poder que a la necesidad neurótica de amor, resaltando el aspecto enfermizo de ambas búsquedas. Igual que Adler analizaba las finalidades de la neurosis, K. Horney afirma que el paciente está enfermo no solo por lo que le sucedió en el pasado sino también porque, al luchar contra ello, se fija metas que le conducen a tratar de alcanzar falsos valores. Definió la noción de "imagen idealizada" que se convierte en el "yo idealizado": "Y este yo idealizado es más real que su verdadero yo, no solo porque es más atractivo, sino porque responde a sus necesidades apremiantes". En "esta búsqueda de gloria", la persona pierde el centro, cambia "ser por parecer" en una especie de pacto con el diablo (obtener poder ilimitado a cambio de vender su alma): "Hablando en términos simbólicos, el camino fácil a la gloria infinita es inevitablemente el camino a un infierno interior de autodesprecio y autotormento. Al tomar dicho camino, el individuo pierde realmente su alma, su verdadero yo".
          Como vio Karen Horney, las perturbaciones emocionales originadas en el pasado ahora son mantenidas por una falsa identidad. Si una persona puede llegar a entender cómo en este preciso instante está enterrando su verdadero sí mismo, puede liberarse. Naranjo, 1990.

           Karen Horney habla de la "tendencia al debiera": Los dictados interiores comprenden todo lo que el neurótico debiera hacer, ser, sentir, saber, y los tabúes de todo lo que no debiera ser... Se dice inconscientemente: Olvida la despreciada criatura que realmente eres, lo que importa es ser este ser idealizado. Debes soportar todo, entender todo, gustar todo, ser siempre fecundo... A esto lo llamo "la tiranía del debiera".( Neurosis y Madurez).